Complejidad infinita

Entonces, abolieron las leyes antiguas que hablaban de conquistas, de méritos, de logros, de fronteras,…
Y comenzaron a dignificar la experiencia, la empatía, la colaboración, la escucha, la ayuda…
Al fin, se dieron cuenta que todo dependía de una complejidad infinita de relaciones,…
Solo entonces volvieron a recuperar su humanidad.

Los pétalos

Mientras aquellos seres preparaban la huída de su torre de Babel, los pétalos volvían a ocupar su espacio, por un instante, como lo habían hecho desde el Jurásico, como lo seguirían haciendo…

Promesas

Les habían prometido un mundo tecnológico, donde el esfuerzo fuera solo intelectual.
Les habían hablado que en el futuro todo estaría controlado por la informática, el riego, el viento, la luz del sol, los nutrientes, las cosechas.
Pero aún así muy pocos eligieron ese camino…
Quizás pensaron que otras profesiones le darían el alimento necesario para que su especie siguiera devorando los recursos de aquel planeta.

Interpretar la Primavera

Las nubes también tendrían sus motivos.
En aquel planeta donde la rapidez había frenado de golpe, donde las prioridades habían cambiado de rumbo, las pequeñas gotas de agua suspendidas en su atmósfera, se pusieron a interpretar la Primavera.

Conformar la belleza

En su mundo ningún pétalo esperaba que otro actuara para conformar la flor.
En su instante de vida cada uno asumía su propia responsabilidad.
Quizás hubiera sido más sencillo echarle la culpa a un tercero, de no hacer lo que tenía que hacer, de no llegar a tiempo, de no dar prioridad a los problemas de los otros pétalos, de esperar que el otro hiciera algo por mí…
Pero se dieron cuenta que, en su efímera vida, era más importante conformar la belleza de forma conjunta…
y de esa manera, lo consiguieron.

La Primavera

Solo fue necesario la Luz.
Viajeros, ligeros de equipaje,
de aquel coro de Babel,
descubrieron entre sus hojas,
entre sus pétalos,
la Primavera.

La nueva normalidad

Tardó en llegar, pero la nueva realidad estaba aquí.
Bienaventuradas las flores que no siguieron con la cultura establecida, abrían sus pétalos sin esperar la aprobación de la Primavera.
Los valientes la volverían a llamar crisis. Para los cobardes, era simplemente, la nueva normalidad.

Miedo

Vinieron días donde el mundo se paralizaba para aquellos efímeros pasajeros del universo.
La vida continuaba ajena a las sombras de civilizaciones tecnológicas, de ciudades de las prisas, de aquellas almas devoradas por el consumo y el miedo.
Miedo a reconocer que somos más fugaces que las estrellas.

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